Toda díscola que se precie se abandona a los placeres de la carne... especialmente cuando se trata de bocados tan apetitosos como un descubrimiento llegado de las frías tierras laponas: el reno.

Sí. Porque además de poblar la tundra y tirar del trineo de Santa Claus, estas criaturas de la naturaleza han nacido para darnos la felicidad a través del sentido del gusto.
No es fácil encontrar carne de reno en España, pero en Sevilla hemos descubierto un restaurante elegante sofisticado donde este producto no puede faltar. Se llama Santo Restaurante Mediterráneo y forma parte de EME fusion hotel, que es uno de los lugares más impactantes que una díscola puede soñar. Desde que entras por la puerta y un atractivo doorman te da acceso a un túnel de luz hasta que descubres sus increíbles habitaciones con vistas a la Giralda.

En Santo Restaurante Mediterráneo la comida entra por los ojos, por su diseño estudiado al milímetro, donde sólo sentarse en una auténtica CH24, la silla por excelencia, ya es un placer.
Volviendo al Reno, diremos que lo sirven con dorado al horno con patatitas raté y salsa de cassis. Calorías que da gusto sumar porque es un pecado que tú también estarías dispuesto(a) a cometer una y mil veces.
Papá Noel, cómprate una moto que estas díscolas están que muerden...

